miércoles 25 de junio de 2008

Comparte tu corazón!

http://www.facebook.com/event.php?eid=21252262038&ref=nf

martes 5 de febrero de 2008

...Parte VI


¡Ah, principito, cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica! Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe al cuarto día, cuando me dijiste:-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol…-Tendremos que esperar…-¿Esperar qué?-Que el sol se ponga.Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:-Siempre me creo que estoy en mi tierra.
En efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediodía en Estados Unidos, en Francia se está poniendo el sol. Sería suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia está demasiado lejos. En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas…-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!Y un poco más tarde añadiste:-¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.-El día que la viste cuarenta y tres veces estabas muy triste ¿verdad?Pero el principito no respondió.

Las Piedras Rodantes

Compartimos el mismo cielo
compartimos el mismo anhelo
compartimos el mismo tiempo y el mismo lugar
fuimos parte de la misma historia
ibamos en la misma prepa
yo siempre fui una lacra
y tu eras del cuadro de honor

Las piedras rodando se encuentran
y tu y yo algun dia
no habremos de encontrar
mientras tanto cuidate
y que te bendiga dios
no hagas nada malo q
ue no hiciera yo
encendimos el mismo fuego
competimos en el mismo juego
compartimos el mismo amor
y el mismo dolor

La vida nos jugo una broma
y el destino trazo el camino
para que cada quien
se fuera con su cada cual

Las piedras rodando se encuentras
y tu y yo algun dia
nos habremos de encontrar
mientras tanto cuidate
y que te bendiga dios
no hagas nada malo
que no hiciera yo

Hagamos un Trato

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.
(de una canción de Carlos Puebla)
Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.